Slow Fashion. Qués es?

By abril 16, 2018LIFESTYLE

Slow Life

BIENVENIDAS A LA NUEVA CULTURA DEL TIEMPO

¿No os pasa que muchas veces tenéis la sensación de que vivimos subidas en un tren que va a toda velocidad y que no controlamos al maquinista? Sentimos la necesidad de parar y bajarnos a descansar, a disfrutar del paisaje y de nuestra vida. Y a fuerza de vivir en las prisas de la cotidianidad, no llegamos a valorar suficientemente lo que tenemos y lo que somos.
De esto y de muchas otras cosas nos habla el movimiento "Slow". Un cambio de vida para cambiarnos a nosotros.

El tiempo es un recuso no renovable, no se puede guardar y no se puede recuperar.  Si embargo en nuestro día a día lo estamos malgastando y, al final, nuestro estilo de vida se convierte en insostenible. Porque los tempos y la sostenibilidad están muy estrechamente relacionados como veremos a continuación.

Ahora comenzamos con un pequeño apunte sobre la sostenibilidad. Hemos llegado a una crisis medioambiental , no por el consumo de recursos, la naturaleza los pone a nuestra disposición generosamente para hacer uso de ellos. El problema está en que consumimos esos recursos a mayor velocidad de los que la naturaleza puede generarlos. Lo mismo ocurre con las basuras o residuos que generamos. Lo hacemos mucho más rápido de lo que el ecosistema puede absorberlos. ¿Veis? Al final se trata de tiempo.

El movimiento Slow pretende mostrarnos un nuevo estilo de vida, más rico y desacelerado, más centrado en el disfrute del presente, el contacto con la naturaleza y su tempo. El impacto positivo de este nueva cultura del tiempo actúa no sólo sobre nuestra vida, sino sobre el planeta y sus futuro. El cambio vendrá en los modelos de producción y en los modelos de consumo, pero lo realmente importante es que el cambio lo es a escala individual (nuestro hogar, nuestra familia y nosotras mismas).

¿Cómo surge el Movimiento Slow?

 

Un poco de teoría. El movimiento Slow surge en Italia, cuando en 1986, la cadena McDonalds abrió un restaurante en la Plaza de España, uno de los lugares más emblemáticos de Roma.  En ese momento el periodista Carlo Petrini, pone en marcha una denuncia social sobre los peligros de los nuevos hábitos alimenticios (importados desde EEUU). Y es aquí donde por primera vez oimos hablar del movimiento Slow Food.

Desde entonces, el movimiento “Slow”  ha ido expandiéndose a todos los ámbitos de nuestra vida, impulsado por las personas que se han unido desde sus diferentes actividades. Hoy oímos hablar del Slow Life, Slow School, Slow Travel y dónde queríamos llegar: Slow Fashion.

En el mundo de la moda, vivimos como si los recursos fueran infinitos, sin ser conscientes de que nuestra forma de consumir y la forma en que producimos moda, nos lleva a un espiral, un círculo vicioso, que estamos retro-alimentando y del que es complicado salir.

 

El primer paso hacia la sostenibilidad comienza con el Slow.

 

Es nuestra particular forma de ver las cosas. Probablemente venga alguien a decirnos que hay que ser eco 100%, trabajar con tejidos orgánicos, con producción local u otra serie de parámetros de moda sostenible que, en principio, es muy difícil implementar de la noche a la mañana. Y desde luego que tendrán razón, pero si somos slow, lo somos para todo. El camino hacia la sostenibilidad debe ser un camino lleno de disfrute y de poner consciencia en cada acto de nuestra vida diaria.

El Consumo Slow

 

Este término nos los hemos inventado, obviamente. O quizás, con la cantidad de literatura que hay en la red sobre este tema, alguien probablemente antes que nosotras lo haya acuñado. Seguro! Pero nosotras tenemos una visión particular de cómo podemos cambiar poco a poco nuestra forma de consumir.

Si como madres ya nos vemos obligadas a renovar el armario de nuestros hijos porque los niños crecen y se les queda la ropa pequeña, hay determinadas actitudes que poco a poco podemos cambiar. Os proponemos algunas:

Dale valor a la ropa.

Saca de tu cabeza que los niños lo destrozan todo y por lo tanto necesitas mucha y a buen precio para que los niños la rompan. Si mimas cada prenda y trasladas a tus hijos el sentimiento de que es algo valioso, que hay que cuidar, estarás fomentando una actitud positiva frente a la moda y un consumo responsable.

Compra lo que realmente necesitas.

Tenemos tendencia a hacer acopio de un montón de cosas que no necesitamos (según los estudios, sólo utilizamos el 20% de nuestro armario). No te dejes llevar por promociones como el 2×1 o el 3×2. El mundo infantil no es un juego de multiplicar . Qué haremos con lo que nos sobra?

Compra lo que de verdad te gusta.

Valora las marcas que ofrecen algo diferente por su diseño o por ser artesanal o porque hacen pequeñas producciones. Si te enamoras de un jersey, aunque sea un poco más caro, lo cuidarás con mucho más mimo y te durará más tiempo ( un 10% de la ropa que tenemos en el armario no la llegamos a estrenar y ni siquiera nos molestamos en ir a cambiarla porque ha sido muy barata y nos da pereza).

Cuida la ropa y busca a alguna amiga o vecina que pueda darle una segunda vida.

El contenedor de ropa no es la mejor solución. Cada año se recogen 300.ooo toneladas de ropa usada en el mundo. (En 2016 países como Nigeria o Kenia prohibieron la importación de ropa de segunda mano). La mayoría de la ropa acaba en cadenas para su reciclado.

Qué tal un poco de costura?.

Acuérdate de tu madre o tu abuela. Alargaban un bajo, cosían un roto e incluso zurcían los calcetines!! Ahora nos parece impensable. Pero coger hilo y aguja es el acto más sostenible que podemos hacer. Si no, hay muchas tiendas y talleres especializados en pequeños arreglos. Piensa que si, que merece la pena pagar 6 euros por un arreglo y alargar 6 meses la vida de un vestido.

Elige marcas sostenibles, en la medida de tus posibilidades.

Fíjate en lo que te cuentan las marcas sobre su forma de fabricar o los tejidos que utilizan y haz una discriminación positiva.

Estos son sólo algunos apuntes, unos pequeños pasos hacia la sostenibilidad. El cambio no está en manos de los fabricantes, sino en las personas, nosotras. En  la medida en que cambiemos nuestros hábitos, cambiaremos las marcas del mundo infantil y el futuro del planeta.

AGRADECIMIENTOS: Estas fotos tan bonitas e inspiradoras pertenecen a @cazadora_de_inspiracion

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